El Presidente Petro cruzó el límite.
En una declaración pública reciente, el presidente Gustavo Petro afirmó textualmente que Nuestro Señor Jesucristo habría mantenido relaciones adúlteras, “al menos con María Magdalena”.
Estas afirmaciones constituyen una grave injuria contra la Persona de Jesucristo, en quien la Fe católica reconoce la plenitud de la santidad y de la perfección moral.
Como enseña la Sagrada Escritura: “Él pasó haciendo el bien” (Hechos 10, 38).
Atribuirle conductas moralmente reprochables no solo contradice abiertamente la historia y la doctrina cristiana, sino que hiere el núcleo mismo de nuestra Fe.
Además, estas palabras ofenden profundamente las convicciones religiosas de la gran mayoría del pueblo colombiano, que reconoce en Nuestro Señor Jesucristo su referencia espiritual y moral más alta.
¿Cómo es posible que un Presidente utilice la investidura de su cargo para ultrajar lo más sagrado del pueblo que gobierna?
Por todo lo anterior, exigimos —en nuestra condición de católicos y de colombianos—:
– una retractación pública de dichas afirmaciones
– unas disculpas claras, dirigidas al supremo ofendido, Dios Nuestro Señor Jesucristo, puesto que sus expresiones se encuadran en lo que la Iglesia Católica define como blasfemia
– y ofrecer disculpas a todos los colombianos que nos honramos en ser llamados católicos
Firme esta carta abierta.
Porque el honor de Nuestro Señor sí importa,
y merece ser defendido.