Muchos colombianos no perciben la gravedad del momento que atraviesa el país. Consideran esta elección como una más, sin advertir que en esta segunda vuelta está en juego una decisión fundamental: restaurar el orden y la libertad, o conducir a Colombia hacia el socialismo.
Los propios candidatos han reconocido que esta contienda enfrenta dos visiones profundamente opuestas del hombre y de la sociedad. Por un lado, la inspirada en los postulados del socialismo marxista; por otro, la que busca preservar los principios de la civilización cristiana sobre los cuales fue forjada Colombia.
El socialismo: enemigo de la Iglesia y de la familia
Para actuar con discernimiento en esta coyuntura, los votantes católicos debemos tener presente que, desde la aparición del comunismo en el escenario político internacional, la Iglesia lo condenó como “intrínsecamente perverso” y advirtió que “no se puede admitir en ningún terreno la colaboración con este por parte de quien quiera preservar la civilización cristiana” ¹.

El mismo Papa Pío XI señaló la contradicción radical entre el socialismo y la doctrina católica: “Socialismo religioso o socialismo cristiano son términos contradictorios: nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero” ²
Por su parte, S.S. Juan Pablo II reafirmó la condena del comunismo al advertir que “la experiencia histórica de los países socialistas ha demostrado tristemente que el colectivismo no suprime la alienación, sino que más bien la incrementa” ³. En otras palabras, allí donde el socialismo prometió liberar al hombre, terminó sometiéndolo más al poder del Estado, anulando su libertad.
En la misma línea, el entonces cardenal Ratzinger, más tarde Benedicto XVI, condenó la teología de la liberación por adoptar la concepción marxista de la lucha de clases: “La lucha de clases como camino hacia una sociedad sin clases es un mito que impide las reformas y agrava la miseria y las injusticias”. ⁴
Una candidatura sin luces y con muchas sombras
Todas estas citas forman parte de un caudal indiscutible de doctrina católica, que demuestra la profunda incompatibilidad entre el pensamiento católico y el socialismo en todas sus versiones.
Ellas deben servir de guía para el voto católico en la elección que tendrá lugar el próximo 21 de junio, a fin de impedir que el candidato que representa esas ideas condenadas por el Magisterio Pontificio llegue a la Primera Magistratura.
En efecto, Iván Cepeda Castro es el contendiente que suscita las más profundas preocupaciones sobre su idoneidad para gobernar una nación católica como Colombia.
Su trayectoria pública ha estado marcada por la cercanía política con antiguos dirigentes de las FARC, entre ellos Iván Márquez, Jesús Santrich y Rodrigo Londoño. Esa cercanía, sumada a su participación en los fracasados acuerdos de paz, revela una complicidad política con sectores históricamente vinculados a la violencia criminal.
Otro punto oscuro en su trayectoria es su antigua militancia en el Partido Comunista y su pertenencia a una familia que se destacó por integrar redes de apoyo logístico a las FARC. El propio Cepeda ha reconocido haber pertenecido a organizaciones marxistas en su juventud, señalando que sus discrepancias con el Partido Comunista estuvieron relacionadas más con los métodos empleados que con sus objetivos de revolución social. ⁵
Sin embargo, en una comunicación interna de la guerrilla, escrita por Inés Graciela Dorado, integrante del Comité Internacional de las FARC, y encontrada en los computadores de Raúl Reyes en febrero de 2008: «Por pedido del compañero Iván Cepeda estoy coordinando la unidad de las marchas que se harán en todos los países el próximo 6 de marzo». ⁶
En consecuencia, un eventual triunfo de Cepeda podría significar que el Estado pase a otorgar un apoyo frontal y sistemático a los grupos armados, favoreciendo su expansión por todo el territorio nacional.

Lo anterior no es una mera hipótesis: es el programa de gobierno anunciado por él mismo en un reciente discurso proferido en México: “La revolución ética tiene que ir acompañada de una transformación profunda de nuestra vida socioeconómica”. También afirmó que se debe “cuestionar el paradigma del prohibicionismo y del punitivismo irreflexivo. Lo reitero, en Colombia hemos pagado un costo inmenso por una guerra contra las drogas que, en muchos aspectos, ha fracasado”. ⁷
Por lo tanto, no se puede creer en la sinceridad de las promesas de moderación de un candidato que desde ya condena el “prohibicionismo” al narcotráfico, y cuyos vínculos con quienes han protagonizado la subversión son ya públicamente conocidos.
Cepeda no resolverá el caos actual; lo agravará
Ante la escalada de violencia y sangre que atraviesa Colombia, y cuyas consecuencias sufre toda la población, cabe preguntarse: ¿cuál es la solución que propone el candidato izquierdista? La respuesta es una radicalización aún mayor de las políticas que nos han llevado a este estado de conmoción extrema.
En el plan de gobierno de Cepeda, la palabra “revolución” aparece cerca de 248 veces; “rebelión”, 49 veces; y la expresión “extrema derecha”, 84 veces. En contraste, conceptos como orden, progreso y libertad apenas son mencionados a lo largo del documento. De hecho, la palabra “orden”, en el sentido de orden público, aparece solo una vez en las 433 páginas del plan de gobierno.
Cualquier lector sensato debe concluir que un eventual gobierno de Cepeda, lejos de resolver el caos actual, profundizaría las políticas fracasadas del gobierno saliente y consolidaría en Colombia la pesadilla del llamado “socialismo del siglo XXI”.
De la reforma a la revolución agraria
Todo este panorama se vuelve aún más sombrío al considerar las propuestas del candidato en torno a una llamada “Revolución Agraria”, con la cual busca transformar de raíz el campo colombiano.
Lo que para Iván Cepeda parece ser un ideal político, para la clase agrícola y trabajadora del país representa una verdadera pesadilla: la posibilidad de reproducir en Colombia un modelo semejante al de las confiscaciones masivas de tierras realizadas en la Rusia de Stalin.
La actual reforma agraria consiste, en esencia, en la expropiación de tierras particulares por parte del Estado, presentada bajo el discurso falaz de la “justicia social”. En realidad, constituye un ataque contra el derecho natural de propiedad privada, fundado en dos mandamientos de la Ley de Dios: “No robarás” y “No codiciarás los bienes ajenos”, que son pilares del orden social.
Nuestro continente ya conoció en el pasado similares “cantos de sirena” y cosechó frutos muy amargos. Tanto el dictador Velasco Alvarado en Perú como el marxista Salvador Allende en Chile y Fidel Castro en Cuba impulsaron procesos semejantes de reforma agraria, produciendo en todos esos países una verdadera catástrofe económica y social. ⁸
Cuando el Estado reemplaza a los padres
Lo propio del socialismo ha sido siempre arrebatar a los padres de familia el derecho prioritario de educar a sus hijos. Cepeda no será una excepción.
Sobre el modelo educativo que pretende implantar, el candidato omite por completo el respeto debido a la voluntad de los padres. Sus promesas suenan, más bien, como verdaderas amenazas contra sus derechos: “Impulsaremos un modelo educativo descentralizado, incluyente, antirracista y antipatriarcal (…) con pensamiento crítico (…) y enfoques diferenciales (…) y de género”.
Su programa contempla una educación en la que “la memoria histórica y el pensamiento crítico” deberán estar “presentes en cada escuela”, para enseñar “la historia no contada (…) la historia de la resistencia popular, la de los movimientos sociales, la de sus luchas por una sociedad justa”.
De estas consignas se desprende que el Estado asumiría un rol protagónico de carácter ideológico, reduciendo a un papel casi irrisorio el derecho prioritario de los padres a decidir el tipo de enseñanza que desean para sus hijos.
Para que estas políticas se hagan realidad, el Estado tendría que controlar a los colegios públicos y privados, obligándolos a incorporar materias de “relectura de la historia nacional”, en las cuales los victimarios de hoy podrían pasar a ser presentados como los héroes de mañana.
Por otra parte, la prometida “incorporación transversal de perspectiva de género” no significaría otra cosa que imponer, desde los primeros años de educación, contenidos que enseñen a los niños que pueden ser hombres, mujeres u otro delirio de su elección, sin respeto por la voluntad ni la autoridad de sus padres.
Todo lo anterior permite prever que un próximo gobierno del llamado Pacto Histórico instauraría una guerra cultural contra la familia y la educación católica, semejante a la promovida en su momento por el Partido Socialista Obrero Español. ⁹

Unión de los católicos o comunismo
Ante este verdadero enfrentamiento entre dos formas de entender al hombre y la sociedad, acudimos a las palabras del santo obispo colombiano Mons. Miguel Ángel Builes, quien, al ver a Colombia en una situación semejante a la nuestra, escribió:
“Pues yo, en nombre de Dios y en nombre del Santo Padre, plagiando la frase de Rafael Núñez —‘Regeneración o catástrofe’—, os diré con voz poderosa, que repercuta en el cielo, en la superficie de la tierra y en los abismos: ‘Unión de los católicos o comunismo’.
¡Escuchadme! Para que no se hundan la Iglesia y la patria, desgarradas por las garras del oso socialista, que tantas víctimas tiene ya en esta pobre Colombia”. ¹⁰
Estas palabras de Mons. Builes recobran toda su fuerza, una vez que se pretende arrancar a Colombia de sus raíces cristianas, someter la familia al poder ideológico del Estado, debilitar la propiedad privada y abrir camino a doctrinas tantas veces condenadas por la Iglesia. Ante todo esto: o los católicos se unen para defender el orden cristiano de la patria, o Colombia se precipitará hacia una catástrofe moral, social y política.
Quienes firmamos esta declaración somos laicos católicos, seguidores del pensamiento contrarrevolucionario del Profesor Plinio Corrêa de Oliveira, inspirador de la vasta familia de almas que se unen en la defensa de la Tradición, Familia y Propiedad. Aspiramos para nuestra nación un futuro en coherencia con su pasado cristiano y, por eso, ponemos nuestra patria a los pies del Sagrado Corazón de Jesús, Rey de la Nación, y de Nuestra Señora de Chiquinquirá, Reina y Patrona de Colombia.
Que Ellos extiendan su manto misericordioso sobre nuestra patria, la protejan del comunismo y de todos sus males, hagan cesar esta horrible noche y nos concedan contemplar los amaneceres de una Colombia libre, vibrante y cristiana, con el cumplimiento de la promesa de Fátima:
“Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará”.
Covadonga Reacción Joven Junio de 2026
Notas del documento
¹ Carta Encíclica Divini Redemptoris del Sumo Pontífice Pío Xi dobre el comunismo ateo
² Carta Encíclica Quadragesimo Anno de Su Santidad Pío XI sobre la restauración del orden social en perfecta conformidad con la ley evangélica.
³ Juan Pablo II. Centesimus Annus. 1 de mayo de 1991, n. 41.
⁴ Cardenal Joseph Ratzinger, — Libertatis Nuntius, IX, 7. (IV)
⁵ Cfr. Iván Cepeda aclaró cuál es realmente su ideología: “Nací en política en el Partido Comunista”. infobae.com. Ver también: Los vínculos de Manuel Cepeda Vargas, Yira Castro Chadid e Iván Cepeda con las Farc: la historia que el candidato del Pacto no cuenta. (s. f.). elexpediente.co.
⁶ ColombiaCheck, Domingo, 22 Febrero 2026, “Mención de Iván Cepeda en computador de las Farc no fue un montaje”.
⁷ Iván Cepeda Castro, discurso en el “Foro Cultura de Paz y Legalidad”, Cámara de Diputados de México, Ciudad de México, 20 de noviembre de 2025.
⁸ En Perú se produjo una caída drástica en la producción de alimentos y productos agrícolas, llevando al país a la dependencia alimenticia. En Chile las políticas fueron tan radicales y desastrosas que el país llegó a registrar en 1973 una hiperinflación del 600%. En Cuba, las reformas agrarias han llevado al país a tal punto de que este no es ni siquiera capaz de alimentar a su propio pueblo, y sus ciudadanos que se ven obligados a escarbar en la basura para sobrevivir.
⁹ Cfr. “España anestesiada sin percibirlo, Amordazada sin quererlo, Extraviada sin saberlo. La obra del PSOE”, Covadonga Informa, Año IX, Núm. 123, Marzo Abril-Mayo 1988
¹⁰ Miguel Ángel Builes. (1959). Hacia el abismo. Medellín: Editorial Bedout.